Agendas que se impregnan

Subvertir automatismos. Ese es el gran reto que tenemos. En otras palabras, cambiar.

Tenemos cierta idea de qué son esas cosas que no deberíamos estar haciendo. El problema es lo difícil que es dejar de hacerlas.

La fuerza de voluntad -esto todos lo hemos sentido- no suele ser suficiente.

Este último mes en 13% Sin atajos nos dedicamos a conversar, tertuliar y reflexionar sobre hábitos, sistemas y metas. Sobre volver consciente lo automático para que el nuevo automático sea mejor.

Mucho se ha escrito sobre hábitos y la manera de desarrollarlos. Poco he leído al respecto. Soy más empírico en ese sentido.

He desarrollado mi buena cuota de hábitos y los he perdido. Ahora estoy en plan de retomarlos. Me había resultado especialmente difícil. Pero este mes ha sido mejor. He avanzado.

Creo que tiene que ver, entre otras, con el hecho de llevar todo un mes hablando de hábitos.

¿Una buena manera de empezar a adquirir hábitos? Poner el tema en la agenda. No como una idea suelta que viene a la mente en la neurosis del domingo por la tarde. Como una parte integral de la conversación rutinaria.

“¿Has visto como está de cansón este escribiendo de hábitos todo el tiempo?”. Exacto. Así de central a la agenda.

Las agendas, entendí este mes, terminan por impregnarse.

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