La parálisis compasiva

No hagamos nada hasta que todo esté perfecto. Ese es el resumen de la parálisis compasiva que tantos promueven.

Lo primero que hay que decir es que no hay nada más curioso que el progresisimo, que en realidad deberíamos empezar a llamar atrasismo. Y es que los progresistas quieren todo para ya. Para ellos la palabra incremental no existe. No sorprende: si la visión del mundo que uno tiene está cooptada por una sola palabra que lo explica todo -opresión- entonces ninguna otra explicación tiene cabida.

Para los progresistas, el hecho de que todavía exista pobreza, desigualdad, racismo, vulneración de derechos, encuentra su explicación en que hay unas élites privilegiadas que así lo desean. Esa es su narrativa básica de oprimidos y opresores.

A ver, tampoco voy a venir a decir que eso es absolutamente falso; que no existen tales élites, y que nadie hace esfuerzos egoístas por perpetuar sus privilegios. De eso hay, y los ejemplos abundan.

Ahora bien, que la explicación de la injusticia del mundo se agote en la dicotomía oprimidos-opresores, eso ya me parece que es una absurda sobre simplificación. Bajo esa idea, el mundo no es complicado sino simple. Las soluciones también son simples: erradicar la pobreza de un plumazo, como proponía un profesor universitario recientemente.

Lo que ha resultado de que tantas personas se crean la narrativa simplista de oprimidos-opresores es una propensión por la parálisis compasiva: ¿por qué mandar un cohete a Marte, si en la tierra estamos llenos de problemas?, “Antes de abrir los colegios tienen que resolverse todos los problemas de la educación en el país, mientras tanto vamos a seguir -criminalmente- privando a miles de niños de educación”, o un ejemplo más cercano: “muy entretenidos sus episodios sobre trabajo pero no le sirven al obrero que tiene que trabajar 10 horas para traer pan a la casa”. Maravilloso, entonces no hagamos nada hasta que todo esté perfecto.

¿Ven el peligro de caer en esas narrativas totalizantes y simplistas? Es una promoción descarada de la inacción y eso es lo peor que nos puede pasar:

En la inacción se cultiva la miseria. En la miseria se cultiva el resentimiento. El resentimiento lo aprovechan oportunistas que prometen la solución a todos los problemas de un plumazo. En las soluciones populistas se crea más miseria y se pierde todo el progreso hasta el momento alcanzado.

Que el privilegio no te nuble la empatía, dijeron célebremente. Que la empatía no te nuble la razón, hay que responderles. Y rematemos con esta frase de Amos Oz, sobre la gran tragedia del hombre:

La tragedia de los hombres, decía Shaltiel, no estriba en que los perseguidos y los oprimidos aspiren a liberarse y a hacerse respetar. No. La maldad está en que los oprimidos, en lo más profundo de sus corazones, realmente sueñan en convertirse en opresores de sus opresores. Los perseguidos anhelan ser perseguidores. Los siervos sueñan con ser amos.

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