La trampa del crecimiento

La tentación del creativo o del emprendedor exitoso es llevar lo que hace “al siguiente nivel”. Escalar, crecer, expandirse, o como le quieran llamar. Se trata de la vocación de conquistador, que pareciera que hace parte de nuestro ADN.

Para muchos, la expansión no resulta nada bien. Unos terminan creando un monstruo imposible de domar, pero que necesitan mantener con vida (es su monstruo, después de todo), y para lograrlo deben renunciar a todo lo otro que consideraban valioso. Por ejemplo, el que quería dedicarse a escribir y montó un negocio alrededor de la escritura pronto descubre que ya no tiene tiempo para escribir sino solo para administrar el negocio. Como diría Seth Godin: “Uno no monta un negocio porque quiere libertad. Uno monta un negocio porque quiere manejar un negocio”.

Pero no le sucede solo a creativos que pierden el foco de lo que querían. Le pasa también al emprendedor que persigue la calidad y monta la mejor hamburguesería en la ciudad. “Es tan buena que merece estar en muchas partes” le dicen. Cuando menos se da cuenta ya tiene veinte locales pero ya no compite por ser la mejor de la ciudad, sino, simplemente, por ser una mejor opción que McDonalds.

Así se ve “el siguiente nivel” para muchos que nunca se cuestionaron si crecer (expandirse, franquiciar) era necesario. Para escalar hay que pagar el precio; una moneda de cambio que, para algunos, se tasa en calidad, para otros en renuncias al estilo de vida. Muchos de ellos, de haber sabido en qué iban a terminar, nunca habrían crecido.

Pero, ¿como culparlos por sus ansias de crecer? Después de todo, somos los más los que caminamos con los ojos vendados hacia ese gran pozo que podemos empezar a llamar, a partir de hoy, la trampa del crecimiento.

Idea que provocó la reflexión:


[Hablando de Selima Stavola]

Su selectividad solo acrecentó su reputación. Una y otra vez, personas se le acercaban a decirle que estaba desperdiciando su talento, que debería estirarse y llevar su negocio “al siguiente nivel”.

“Cuando me dicen ‘vamos a sacarla del estadio’ ahí es cuando me alejo. Es una mentira. El momento en el que se convierte en un imperio de manifactura bajo una marca, deja de ser una persona. Me enorgullozco mucho de mi trabajo, y nunca lo comprometería”.

Selima Stavola, citada por Bo Burlingham, Small Giants

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