Tan básicos

Por más cultivados y educados, seguimos siendo tan básicos.

Basta con el más insignificante de los estímulos para hacer eso que prometimos nunca más hacer. En ese sentido sí que queda difícil argumentar que no somos apenas una especie más.

La propia examinación de nuestro comportamiento debería bastar para advertir cuan lejanos estamos de controlar nuestras acciones. Muchos se resisten a aquel baño de humildad.

Mejor idea es sumergirse en el agua helada que delata nuestra irracionalidad. Dueños de nuestro propio destino: qué va.

Pero que nuestra condición de seres básicos no nos prive de intentarlo mejor la próxima vez. De barrer el polvo, que nunca deja de asentarse en las vidas imperfectas de todos los quienes.

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